La tauromaquia de Goya

Lamina de la tauromaquia de goya

Disponemos para la venta, la colección de láminas de La Tauromaquia de Goya con acta notarial.

La Tauromaquia, del pintor español Francisco de Goya, es una serie de 33 grabados publicada en el año 1816 en los que se muestran escenas relacionadas con el toreo. Aunque en aquel momento salieron a la venta 33 escenas, la realidad es que para completar la serie faltarían 11 grabados más que no se publicaron por pequeños errores o defectos. Cinco de ellos están detrás de los cobres de otros que sí que se llegaron a publicar.

Las dudas sobre las intenciones de Goya a la hora de crear esta serie de grabados sobre la fiesta nacional o, incluso, el momento en el que el pintor comenzó a dibujarlos, son muchísimas y los diferentes historiadores y estudiosos han opinado de forma distinta a lo largo de los años.

En primer lugar cabe destacar que a través del Diario de Madrid, se publicaron las 33 estampas que formaban la serie original de la Tauromaquia de Goya. Y esto sucedió en octubre de 1816. En estos grabados, el artista muestra el tema del toreo desde una perspectiva cruel y sangrienta. Pese a que se ha acusado a esta serie de grabados de estar carentes de personalidad o empaque, lo cierto es que dicen mucho y con el paso de los años han sido objeto de estudios y valoraciones por parte de numerosos estudiosos. De hecho, son muchas las dudas que aún suscitan estas estampas que narran las escenas de la fiesta nacional.

La complejidad de las imágenes que muestra Goya en la Tauromaquia está patente y es perfectamente visible. Además, muestran una ambigüedad que no termina de esclarecer la posición del artista frente a las corridas de toros. La principal duda que se plantea es por qué Goya decidió pintar esta serie de grabados.

Además, las cuestiones sobre cuándo dibujó Goya la Tauromaquia también han dado bastante qué hablar. En primer lugar se pensaba que el artista comenzó a dibujar sobre los primeros cobres a principios del siglo XIX, estableciendo un paréntesis durante la Guerra de la Independencia, para terminar a partir del 1814. No obstante, investigaciones posteriores establecen que esto no sería así y que con casi total certeza, Goya dibujaría la serie completa entre los años 1814 y 1816. Las razones que llevan a explicar esto son sencillas y es que las características similares y la tonalidad del cobre no dejan lugar a dudas.

Otra duda que se expone a raíz de la serie de grabados de la Tauromaquia es por qué Goya decidió realizarla. Los motivos que se han barajado son bien distintos, ganado una fuerza importante las necesidades económicas por las que pasaba el pintor en esa época, agravadas por la muerte de su mujer. Tras morir su esposa, Goya tuvo que abonar a su hijo la parte correspondiente de la herencia de la misma y, esto, al parecer, dejó al artista en una situación de desamparo económico difícil de solventar. En esa época las estampas que representaban escenas de la fiesta nacional se vendían muy bien entre un sector de adeptos a las corridas de toros. No obstante, la serie de grabados de Goya no tuvo ningún éxito en aquella época. Esto se suele achacar a las virulentas imágenes que el pintor mostró en cada una de las estampas.

Y si Goya iba a crear escenas tan reales y cruentas, debía saber que la venta entre los aficionados a la fiesta nacional no tendría demasiado éxito. Así que esto ha llevado a un grupo de estudiosos e historiadores a defender la teoría de que lo que Goya realmente pretendía es mostrarse crítico con las corridas de toros. No obstante, el carácter ambiguo de cada una de las estampas hace complicadísimo afirmar esto con rotundidad.

También se ha dicho que la serie de la Tauromaquia de Goya fue sugerida por su amigo Ceán Bermúdez, un intelectual de la época, que al parecer no casaba demasiado con las corridas de toros y formaba parte de ese grupo de eruditos españoles que se mostraban en contra de la fiesta nacional, con Jovellanos y Vargas Ponce a la cabeza. Esto haría imaginar que lo que realmente pretende Goya es mostrar una crítica extrema hacia este asunto. Pero, es complicado establecer una opinión concreta al respecto. Además, numerosos estudios sobre el artista le definen como amante de la fiesta nacional y gran apasionado de las corridas de toros. No obstante, también cabe la posibilidad de que sus criterios cambiaran a raíz de su amistad con Ceán Bermúdez.

Independientemente de todo esto, la Tauromaquia de Goya se ha convertido en una serie de un marcado valor histórico, que puede mostrar las vicisitudes de una época de nuestra historia.

Biografía de Miquel Barceló

Coleccion-Miguel-Barcelo

Disponemos para la Venta en Top Subastas, de la colección de pinturas de Miquel Barceló

Miquel Barceló es un completo artista nacido en Felanitx, Mallorca, en el año 1957. Su obra neoexpresionista forma parte de las más cotizadas y aclamadas del mundo del arte internacional. Pese a que comenzó su andadura como pintor, no solamente se ha centrado en este ámbito artístico, ya que sus obras abarcan todo un universo muy dispar. Miquel Barceló firma esculturas, cerámicas, pinturas, murales y enormes telas, e incluso, se ha encargado de la ilustración de prestigiosas obras literarias.

En su pintura, las influencias que más ha sabido plasmar en cada uno de sus cuadros se centran en el arte mediterráneo, dando protagonismo a los imponentes paisajes africanos que interiorizó tras una larga estancia en Mali. No obstante, la evolución del artista ha sido importantísima, llegando a crear obras de arte que muestran su entorno más privado y personal. En referencia a las ilustraciones de libros, Miquel Barceló ha recreado obras de literatos de la talla de Dante, Enrique Juncosa o Paul Bowles.

Inicios de Miquel Barceló

Este artista comienza a contar con un interés inaudito sobre el arte y la pintura gracias a su madre, que era una reconocida pintora de paisajes mallorquines. No obstante, cuando realizó su primer viaje a París, en el año 1974, fue cuando sintió la necesidad de plasmar en sus lienzos todo aquello que le inspiraba arte y elegancia. En la capital francesa descubrió las obras de grandes pintores como Jean Dubuffet y el art brut, que funcionaría como inagotable fuente de inspiración a lo largo de toda su vida.

A su regreso de París y totalmente influenciado por el mocionado art brut, ingresó en la Escuela de Artes Decorativas de Palma de Mallorca, donde comenzaría su formación académica en Bellas Artes. Posteriormente se matriculó en la Escuela de Bellas Artes Sant Jordi, en Barcelona, pero no acudió a demasiadas clases. Lo que indica que su formación cuenta con un importante carácter autodidacta.

Ya en el año 1976 se unió a las acciones de protesta del grupo Taller Llunàtic y participó en los conocidos happenings. Un año después, Miquel Barceló inauguró su primera exposición de arte en la conocida galería de arte Mec-Mec de la Ciudad Condal. En el año 1978 expuso en su Mallorca natal obras de arte ideales basadas en telas plagadas de pintura con elementos orgánicos. La experimentación siempre ha sido el caballo de batalla de este artista español. Su experimentación no quedaba ahí, ya que poco después comenzó a crear lienzos en los que aplicaba grandes capas de pintura que dejaba secar en el exterior para que la física hiciera su trabajo de forma espontánea. Así se llevaron a cabo sus obras basadas en los cuarteamientos de la pintura o en la oxidación.

Los premios artísticos no se hicieron esperar para Miquel Barceló. En el año 1981 participó en la Bienal de Sâo Paulo y un año después en la Documenta Kassel VII. Ambos eventos lograron que el artista se convirtiera en un imprescindible del panorama internacional, siendo llamado para exponer en las galerías de arte más prestigiosas del mundo y consiguiendo que todas sus piezas alcanzaran cifras muy elevadas. Así, en 1986 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y en el año 2003 se hizo con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, un reconocido galardón que le terminó de catapultar a la fama más absoluta.

Como ya hemos comentado, Miquel Barceló ha pasado temporadas en Mali, lugar que le inspira para gran parte de sus obras artísticas. Además, Barceló se postula como un gran ilustrador, tras crear las imágenes y dibujos que acompañarían a la Divina Comedia de Dante en el año 2002.

En el año 2008 inaugura una de las obras de mayor magnitud jamás creadas por este artista español, la decoración de la cúpula de la Sala XX del Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra. Esta sala recibe el nombre de “Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones”. Se trata de un total de 1600 metros cuadrados que solamente puede admirarse por partes, debido a su inmensidad.

Para finalizar, mencionar que las inspiraciones y las bases de las obras de Miquel Barceló se centran en el art brut, el arte povera de Italia y el expresionismo abstracto de América. De esta forma, Barceló ha sabido sacar todo su potencial personal, basado en el neoexpresionismo más imaginativo.

El arte en la pintura de José Pérez Gil

Toledo de Jose Pérez Gil

Cuadro de José Pérez Gil en venta en Top SUBASTAS

José Pérez Gil nación en Caudete en el año 1918 y murió en Alicante en el 2008. Este pintor alicantino de adopción supo sacar su arte allá por donde pasaba y creó grandes obras pictóricas que ganaron un gran reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. Pérez Gil fue un gran paisajista que se formó a sí mismo desde sus inicios en el mundo de la pintura.

A la temprana edad de ocho años, el joven pintor y su familia deben abandonar su tierra natal, Caudete, para marchar a Alicante en busca de nuevas oportunidades laborales para su progenitor. Desde que ingresó en el colegio, sus profesores supieron ver las capacidades artísticas del niño Pérez Gil y le animaron a que las explotara al máximo. De esta forma, su primera exposición fue a tan temprana edad y en su propio colegio. Pese a que sus profesores le apoyaban, no contó con la ayuda de su padre que consideraba el arte una profesión para bohemios sin futuro.

Cuando terminó la escuela primaria y comenzó sus cursos de bachiller decidió compaginarlos con la asistencia a una academia de dibujo, lugar en el que aprendió nuevas técnicas de pintura. A raíz de esto se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios, donde mostró sus grandes dotes desde el inicio. Así comenzó a pintar sus primeras obras serias y obtuvo diversos galardones al presentarse a concursos de arte para jóvenes. De hecho, su primer premio lo obtuvo en una de estas exposiciones por su obra “Atardecer en la Condomina”. Desde entonces ya mostraba su peculiar gusto por los paisajes.

La familia de José Pérez Gil era de origen humilde y en aquella época tenían algunas dificultades, por lo que el pintor se vio obligado a buscar un empleo para colaborar con la economía de su hogar. De esta forma trabajó como escayolista, como pintor de rótulos y finalmente como pintor decorador.

Pintura de José Pérez Gil durante la Guerra Civil

La primera exposición de la edad adulta del pintor se celebró en el año 1936 y fue todo un éxito por parte de la crítica y los pintores de la época. Ese mismo año daba comienzo en España la Guerra Civil que mantuvo en vilo a la población durante algunos años. En aquellos años de carencias Pérez Gil se vio obligado a buscar el sustento pintando murales y pasquines de propaganda bélica para la CNT. Algunos de sus retratos más reconocidos surgieron durante aquella Guerra Civil en la que el poco tiempo libre lo dedicaba a dejar fluir su arte.

Cuando la Guerra finalizó se vio obligado a realizar rótulos y dibujos publicitarios para poder vivir en un tiempo tan convulso de recuperación económica por el que pasaba España. En aquel entonces comenzó a interesarse por la creación de carteles que reflejaran las Hogueras de San Juan, las fiestas populares de su segunda tierra, Alicante. De hecho en el año 1941 se llevó el primer premio en el tradicional concurso de carteles de las hogueras.

La Diputación Provincial de Alicante becó a José Pérez Gil para que pudiera terminar de formarse en pintura y así fue como ingresó en la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En la capital supo aprovechar el tiempo muchísimo y conoció a otros artistas de la época con los que pudo compartir consejos e inquietudes. De esta forma las tertulias artísticas del café Pombo se convirtieron en toda una necesidad para el pintor.

A partir de estos años y ya con una técnica más personal y depurada, José Pérez Gil comienza a realizar diferentes exposiciones de arte que son realmente alabadas por la crítica, haciéndole poseedor de un buen número de premios artísticos de incalculable valor.

En 1949 Pérez Gil regresa a Alicante tras su periplo por la capital y se convierte en el Director de la Nueva Escuela Profesional de Bellas Artes. Compagina su trabajo en la escuela con la creación incesante de distintas obras. Los bodegones, los retratos y, como no, los paisajes son su modo de expresar el arte que fluye por sus venas.

Durante estos años viaja a Suiza, a París y a Italia, lugares en los que aprenden técnicas distintas que le forman más aún, si cabe, como pintor de vanguardia. Es muy importante mencionar que en el año 1959 fue nombrado Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, el mismo centro que le vio formarse como uno de los pintores más aclamados de su época.

Entre los premios más importantes de su vida artística podemos destacar la Medalla Especial Princesa Sofía en el año 1968 y la Medalla de Honor del Salón de Otoño en Madrid en el 78.

José Pérez Gil fallece a la edad de ochenta años, tras pasar por una larga enfermedad. Pero siguió pintando sus geniales paisajes hasta sus últimos momentos. De hecho se le reconoce como un gran paisajista mediterráneo.

Las cerámicas de Salvador Dalí

Juego Cerámicas de Salvador Dalí

Vendido juego de ocho piezas de cerámica de Salvador Dalí certificado en Vigo el 1º de noviembre de 1980 en acta notarial con número de serie 102.

El famoso pintor Salvador Dalí es conocido por su carácter peculiar, atípico y lleno de excentricidades. Unas características personales que se vieron plasmadas a lo largo de su trayectoria artística y que dieron lugar a obras únicas en el mundo, de un estilo surrealista-onírico muy personal, llevadas a cabo con enorme maestría, convirtiéndolo en un icono y genio de la pintura.

Dalí nació en Figueres (Gerona) en 1904, en el seno de una familia acomodada, su padre era notario y su madre una dama cultivada. Sus dotes artísticas aparecieron precozmente y a los 12 años ya pintaba cuadros impresionistas, hasta que un par de años más tarde descubre la obra de Pablo Picasso y comienza su época cubista totalmente conquistado por el estilo y obra del pintor malagueño.

Durante su infancia, Salvador Dalí no destacó en el colegio, aunque sí lo hizo en las clases de dibujo a las que asistía en la Escuela Municipal de Figueres. Otras ramas de la cultura llamaban su atención y junto a sus compañeros de instituto fundó una revista llamada “Studium” donde publicaba artículos.

Salvador Dalí sabe pronto que quiere ser pintor y en 1921 se traslada a Madrid tras ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Debido a su condición de estudiante, se aloja en una residencia donde conoce a jóvenes que acabarán convirtiéndose también en grandes personalidades de diversos campos de la cultura y el arte, y que sin duda influyeron también de un modo u otro en la obra de Dalí. Es el caso del cineasta aragonés Luis Buñuel, que también influido por Dalí trasladó el surrealismo a la gran pantalla, o el poeta de Granada, Federico García Lorca, que dedicó a su amigo catalán “Oda a Salvador Dalí”.

En 1923 el pintor fue expulsado de la Academia acusado de encabezar una protesta contra un profesor, así que decide regresar a Figueres donde se forma en grabado con su antiguo profesor, para un año después volver a la Academia de Bellas Artes. Finalmente Dalí no puede acabar sus estudios al ser definitivamente expulsado de la Academia, pero durante esos años ya ha llevado a cabo exposiciones de pintura en Madrid y Barcelona y ha viajado a París donde ha conocido en persona a Pablo Picasso y Joan Miró.

1929 es un año clave en la vida de Dalí, ya que es el año en el que conoce a la que será su musa, Gala. El pintor solía invitar a Cadaqués a grupos de amigos a pasar el verano y ese año uno de ellos lleva consigo a Gala, de la que desde entonces nunca se separó hasta la muerte del pintor en Figueres en 1989.

En los años 30, Dalí ya había definido su estilo, y su obra comenzó a ser de relevancia internacional. El pintor exponía sus obras en las principales ciudades del mundo. Su estilo a pesar de la evolución del paso del tiempo, se mantuvo presente conformando la figura que es hoy en día y dejando su impronta en la historia de los grandes pintores del mundo.

Las cerámicas de Salvador Dalí

Cerámicas certificadas en venta

Certificado de las cerámicas de Dalí 

Pero Salvador Dalí no sólo se limitó a la pintura, su carácter polifacético le llevó a experimentar con prácticamente todas las artes plásticas: escultura, dibujo, litografía, cerámica, etc. También diseñó joyas y asesoró a grandes directores de cine como Alfred Hitchcock, a la hora de filmar escenas relacionadas con sueños y alucinaciones.

Dentro del campo de la cerámica, las piezas de Salvador Dalí son únicas en el mundo. Museos y casas de subastas y coleccionistas de arte del mundo poseen estas piezas de enorme valor.

Su estilo particular aparece reflejado en platos y vasijas, dotándolas casi de movimiento. Realidad y ficción se muestran también en las cerámicas de Dalí, que centra su obra en reflejar objetos cotidianos en formas imposibles.

En las cerámicas de Dalí, al igual que en su pintura, el surrealismo justificado por el onirismo es constante. Así, objetos sólidos en el mundo real pasan a ser líquidos en su obra, creando, en ocasiones, resultados perturbadores producto de sueños o pesadillas, pero tan característicos del autor y basados en su denominado método paranoico crítico, basado en plasmar opuestos que se complementan.

En definitiva las piezas de cerámica de Dalí, son una extensión más de su magnífica obra, producto de su desarrollada imaginación y creatividad. Cerámicas consecuencia de la experimentación de este genio que dotan de personalidad y carácter cualquier estancia donde se ubiquen.

Manuel Hernández Mompó: el pintor de la luz

Cuadro de Mompó

En Top SUBASTAS disponemos para la venta, de una amplia colección de los cuadros de Manuel Hernández Mompó como mostramos en esta imagen.

Manuel Hernández Mompó creció entre pinceles y obras de arte, ya que su padre era pintor. Por este motivo no le costó en absoluto encontrar su vocación. Nació el 10 de octubre de 1927 y falleció en Madrid el 24 de enero de 1992, a la edad de 64 años y tras sufrir una grave enfermedad que le había dejado sin habla. Mompó pertenecía a esa famosa estirpe de artistas de la posguerra española, que luchaban por ensalzar el arte de la época al lugar que debía ocupar.

Su generación era aquella que formó el grupo El Paso o Dau al Set. Y pese a que él no se inscribiera en ninguno de estos grupos artísticos, apoyaba la lucha de quienes formaban parte de sus filas, entre ellos, el tan reconocido artista español Eusebio Sempere.

La carrera de Mompó comienza a la temprana edad de 13 años, cuando empezó a acudir a la Escuela de Artes y Oficios de Valencia. Con 15 años de edad ingresa de lleno en la Escuela Superior de Bellas Artes de Valencia, donde comienza su formación académica en arte. En el año 1948 obtiene una beca para la Residencia de Pintores de Granada, ya que un año antes había obtenido algún premio local que le comenzó a poner en el panorama artístico de la época.

Su primera exposición se pudo disfrutar en su ciudad natal, concretamente en la Galería Mateu de Valencia allá por el año 1951. A partir de este momento su carrera no deja de crecer y él no deja de volar. En el 54 viaja a París para empaparse del arte y la intelectualidad de un lugar que lo ofrecía todo. Allí tuvo el placer de coincidir con otros virtuosos de su época, como Chillida o Palazuelo. Tras su estancia en París pasó por Roma, Holanda y Estados Unidos, donde pudo conocer de primera mano la pintura abstracta americana. Este hecho le permitió ir un paso más allá en su obra artística, apostando por trazos esenciales que nacían con elegancia y máxima delicadeza.

Evolución de la obra de Manuel Hernández Mompó

El famoso pintor valenciano comienza a pintar paisajes populares con la técnica del óleo sobre papel y el guache. Pero poco a poco estos inicios comienzan a desembocar en una fantástica pintura abstracta que cuida los trazos sobremanera. Mompó vivió una época en la que las artes plásticas debían plantarse y tomar nuevas riendas. Así se unió a críticos y artistas para lograr renovar este arte y abrir camino hacia tendencias mucho más vanguardistas. Podríamos equiparar a Mompó con artistas de la talla y grandeza de Miró. Sus pinturas no seguían un patrón, sino que estaban avaladas por la máxima espontaneidad propia del artista.

El famoso estilo de Manuel Hernández Mompó se comenzó a fraguar a finales de los años 50, cuando empieza a dejar de lado sus pinturas figurativas para dar paso a los cuadros semi abstractos con signos y trazos que aportaban una elegancia extrema al entorno. Y aquí es cuando Mompó se preocupa por la importancia de la luz. Para él lograr esa luminosidad mediterránea en sus obras se convirtió en una necesidad extrema para él. Así que comienza su investigación en este sentido.

No podemos decir que Mompó fuera de esos pintores que cambiaban de estilo de forma brusca. La realidad es que iba creciendo y evolucionando de forma paulatina. Eso sí, todas sus obras pictóricas giraban en torno al uso de la luz mediterránea. A finales de los sesenta instaló su residencia habitual entre Mallorca e Ibiza, donde podía convertirse en todo un virtuoso de esa luz que tanto le gustaba plasmar en sus obras.

En esa época Mompó comenzaba a hacerse famoso dentro y fuera de nuestras fronteras, siendo reconocido en el año 1968 con el Premio de la Unesco que se otorgó en la Bienal de Venecia. En 1984 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1992, a título póstumo, le fue otorgada la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes, por el Ministerio de Cultura español.

En la actualidad, la obra de Manuel Hernández Mompó continua siendo una de las más aclamadas del siglo XX, gracias al virtuosismo que presenta cada uno de sus cuadros, que fueron ejecutados con cariño y elegancia, potenciando al máximo la luminosidad y el estilo de vanguardia.

Historia de la máquina de sifón

Maquina de Sifón Antigua

Maquina antigüa de Sifón EN VENTA en Top SUBASTAS. Ideal para decoración de mesones, restaurantes o coleccionistas.

Para hablar de la máquina de sifón debemos conocer la historia de las bebidas y aguas gaseosas, que data de muy antiguo. Concretamente, en la antigua roma ya se tenía conocimiento de fuentes de aguas carbonatadas. Solían realizar el transporte de estas aguas en recipientes herméticos para evitar que se perdiera la efervescencia característica. Además, se les atribuían propiedades sanativas de enfermedades del sistema digestivo, sobre todo.

El problema que existía con estas aguas es que no todo el mundo tenía acceso a ellas, por lo que solamente podían consumirlas las personas más acomodadas de la época y aquellos que vivían cerca de los manantiales. Por este motivo se debía encontrar la forma de poder realizar las aguas de forma artificial. Fue en el siglo XVI cuando se comenzó a probar con la creación de agua mineral fabricada, pero había un impedimento y era el desconocimiento del ácido carbónico. No eran capaces de dosificarlo de la forma correcta y lograr un agua mineral perfecta.

A partir de 1768 se comenzó a dar con métodos óptimos para crear agua gaseosa. Duchanoy estableció un proceso que, tras ser mejorado, pudo sentar las bases que permitían esta efervescencia. Su técnica consiguió ofrecer un producto mucho más parecido al agua mineral de Seltz.

Para mejorar esto se utilizó un, jarrón metálico, de gran resistencia para saturar el agua. Una bomba de compresión inhalaba el gas carbónico que se hallaba bajo el agua y así se podía producir agua gaseosa. Gracias a todas estas técnicas se consigue crear una importante producción de agua con gas a principios del siglo XIX. Por aquel entonces esta agua estaba destinada básicamente a elaborar productos farmacéuticos.

En 1800, se fabrican importantes cantidades de agua de Seltz. Al amparo de esto, se construyó un aparato llamado “Ginebra” que fue una revolución en su época. Eso sí, contaba con algunas imperfecciones que se mejoraron más adelante por otros visionarios. El aparato en sí lograba crear agua gaseosa, pero se debilitaba conforme iba siendo liberada. El agua se introducía en el saturador al principio del proceso y el gas se expulsaba simplemente por el proceso de la saturación.

Bajo el amparo de la máquina “Ginebra”, en 1830, Vernaunt y Barruel, se inventaron un aparato que funcionaba de forma intermitente, a cilindro oscilante y bajo presión química. Los errores que presentaba esta máquina fueron mejorados por Savresse. Así se convirtió en el principal rival de la primera máquina creada para hacer agua con gas.

Hasta que llegó Bramah y creo un magnífico aparato continuo. El problema es que solamente era óptimo para grandes producciones. El aparato contaba con dos bombas para que el agua y el gas retrocedieran, utilizando para ello el mismo saturador. Gracias a las modificaciones que estableció Ozouf, la máquina se convirtió en un aparato muy potente y bastante más pequeño. Este es el inicio de la famosa máquina de sifón.

Máquina de sifón o saturadora

Para conseguir agua de sifón o soda es fundamental que se disuelva el agua en una preparación de dióxido de carbono. Esta mezcla será la causante de ese burbujeo tan característico. La máquina de sifón, mediante un compresor podía saturar el agua de gas carbónico y para ello se utilizaban estos aparatos.

La realidad es que el sifón en sí solamente consiste en agua y gas. Hace años se utilizaba para rebajar vermús y vinos. Cabe destacar que a la soda o agua carbonatada se la conocía como agua de Seltz. Este nombre se lo debe a un famoso manantial de agua burbujeante.

No podemos hablar de la historia de la máquina de sifón y olvidarnos de los sifones que todos tenemos en mente. Las clásicas botellas que se diseñaban en un sinfín de formas y colores para llevar la soda directamente al vaso. Los sifones nacen al amparo de las máquinas industriales que ceden su tecnología, simplificándola muchísimo hasta que llegó a ser de uso doméstico.

Las botellas de los sifones se debían rellenar al revés y evitar que pudieran reventar durante su llenado. Es muy importante diferenciar entre gaseosa y soda o sifón. La primera contenía edulcorantes que cambiaban el sabor de la bebida, pero el proceso de elaboración era similar. Sin embargo la soda o agua de Seltz no requería ningún aditivo extra para su fabricación.